Te Damos La Bienvenida
A veces, nos encontramos con que el universo tiene extremos, extremos que aunque parezcan lejanos, están mas cerca de lo que parece.
Chile (Pau), México (Jade) y Colombia (Celeste) se han unido para expresar pensamientos de vidas que parecen lejanas, parecen distintas, parece que jamás podrían entrecruzarse, pero aquí estamos…una vez mas, unidas simplemente por la sangre….por las letras y por el amor a ellas.
Este blog será una compilación de pensamiento de cada una de nosotras, podrás encontrar desde canciones, poemas, hasta reseñas o lo que se ocurra.
Gracias por visitarnos y hacernos parte de tu vida
miércoles, 24 de agosto de 2011
la Partida de Elena
una noche oscura de noviembre, mientras solo dos estrellas se paseaban por el firmamento.
Elena, vio caer sobre si un resplandor inexplicable. supo entonces, que era la hora de irse. ladro sin cesar a donde supuso estaba la luna, de donde creía provenir, con la esperanza de que le permitieran quedarse, pero no llegó respuesta.
lamió la cara de Martín, su humano y partió al igual que el resto de cuadrúpedos ladradores que poblaban la tierra.
la razón por la cual, los suyos habían decidido recoger a los canes terrestres, era por que sus servicios de compañía eran abusados, sus pequeños cuerpos maltratado , sus ladridos incomprendidos y sus tiernos corazones rotos con mayor frecuencia cada vez.
así Elena miro a Martín una ultima vez, y entonces.... el cielo se lleno de estrellas nuevamente, pero la tierra ya había perdido su luz
Elena, vio caer sobre si un resplandor inexplicable. supo entonces, que era la hora de irse. ladro sin cesar a donde supuso estaba la luna, de donde creía provenir, con la esperanza de que le permitieran quedarse, pero no llegó respuesta.
lamió la cara de Martín, su humano y partió al igual que el resto de cuadrúpedos ladradores que poblaban la tierra.
la razón por la cual, los suyos habían decidido recoger a los canes terrestres, era por que sus servicios de compañía eran abusados, sus pequeños cuerpos maltratado , sus ladridos incomprendidos y sus tiernos corazones rotos con mayor frecuencia cada vez.
así Elena miro a Martín una ultima vez, y entonces.... el cielo se lleno de estrellas nuevamente, pero la tierra ya había perdido su luz
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